Parte 39.

Julián no daba crédito a sus ojos. Estaba entrando en la plaza cuando vislumbró una diminuta silueta aferrada a la torre de la iglesia. Azuzado por un súbito sentimiento de urgencia, corrió hacia el edificio.

Maldita mocosa, no podía ser otra, renegó para sus adentros al distinguir a la hija de la viuda. Apretó el paso y, encontrándose ya a poco más de una decena de metros, le espetó:
-¡Baja de ahí, chiquilla…! ¡Te vas a descalabrar!

Pero Gata, concentrada como estaba en escalar el campanario antes de que alguien la descubriera, no parecía oírle. Sí oyó, sin embargo, el chasquido metálico de las agujas del reloj llegando con puntualidad impía a la hora en punto. Durante un instante, fue consciente de lo que estaba a punto de suceder.
¡DONG!

La primera campanada retumbó en todo su cuerpo, más, si cabe, que en sus oídos. Nerviosa, miró hacia abajo y una descarga de pánico petrificó sus extremidades. De pronto se sintió paralizada, tan rígida que tuvo el extraño convencimiento de que iba a convertirse en una de aquellas gárgolas que custodian, precisamente, algunas iglesias.
¡DONG!

Aunque ya la estuviera esperando, no pudo evitar sobresaltarse con la segunda campanada. Esta vez, resbaló. Aun así, todavía aguantaba sobre el abismo, colgando de una sola mano.
¡DONG!

La tercera campanada la precipitó definitivamente al vacío. Y todavía en el aire dudaba si aquella caída le haría daño.

Julián la atrapó, literalmente, al vuelo. Logró cogerla en sus brazos justo antes de que la definitiva y cuarta campanada ahogara el grito de dolor que liberó el pastor al romperse un hombro. Gata, por su parte, escupió una bocanada de sangre sobre el joven otoño. Se había mordido la lengua y, desde aquel entonces, siempre exhibiría un leve siseo al hablar.

Eres una gata con lengua de serpiente, le susurraría Julián cuando, años más tarde, sintiera su lengua cálida, húmeda y bífida en la boca.

Fin Parte 39 (continuará). Podrás leer el relato completo en http://www.inkoherence.com/la-ultima-sirena/ o a través de #laultimasirena
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  • inkoherenceParte 39.

    Julián no daba crédito a sus ojos. Estaba entrando en la plaza cuando vislumbró una diminuta silueta aferrada a la torre de la iglesia. Azuzado por un súbito sentimiento de urgencia, corrió hacia el edificio.

    Maldita mocosa, no podía ser otra, renegó para sus adentros al distinguir a la hija de la viuda. Apretó el paso y, encontrándose ya a poco más de una decena de metros, le espetó:
    -¡Baja de ahí, chiquilla…! ¡Te vas a descalabrar!

    Pero Gata, concentrada como estaba en escalar el campanario antes de que alguien la descubriera, no parecía oírle. Sí oyó, sin embargo, el chasquido metálico de las agujas del reloj llegando con puntualidad impía a la hora en punto. Durante un instante, fue consciente de lo que estaba a punto de suceder.
    ¡DONG!

    La primera campanada retumbó en todo su cuerpo, más, si cabe, que en sus oídos. Nerviosa, miró hacia abajo y una descarga de pánico petrificó sus extremidades. De pronto se sintió paralizada, tan rígida que tuvo el extraño convencimiento de que iba a convertirse en una de aquellas gárgolas que custodian, precisamente, algunas iglesias.
    ¡DONG!

    Aunque ya la estuviera esperando, no pudo evitar sobresaltarse con la segunda campanada. Esta vez, resbaló. Aun así, todavía aguantaba sobre el abismo, colgando de una sola mano.
    ¡DONG!

    La tercera campanada la precipitó definitivamente al vacío. Y todavía en el aire dudaba si aquella caída le haría daño.

    Julián la atrapó, literalmente, al vuelo. Logró cogerla en sus brazos justo antes de que la definitiva y cuarta campanada ahogara el grito de dolor que liberó el pastor al romperse un hombro. Gata, por su parte, escupió una bocanada de sangre sobre el joven otoño. Se había mordido la lengua y, desde aquel entonces, siempre exhibiría un leve siseo al hablar.

    Eres una gata con lengua de serpiente, le susurraría Julián cuando, años más tarde, sintiera su lengua cálida, húmeda y bífida en la boca.

    Fin Parte 39 (continuará). Podrás leer el relato completo en http://www.inkoherence.com/la-ultima-sirena/ o a través de #laultimasirena

  • let_der_b_lightPues, sintetizas con una deliciosa naturalidad... Enhorabuena por tu don! 👌
  • geckonidaevaCreo que aquí tengo material para mis viajes en tren!
  • inkoherence@geckonidaeva jejeje... Un placer poder hacer tus viajes más amenos. Ya me dirás que te parece 😊
  • stones40@inkoherence genial!. No sólo por el relato -que de por sí es bueno- sino también por la exploración de nuevos límites, de nuevas formas y formatos, de lo narrativo. Aplaudo 👏🏼👏🏼 tú proyecto!
  • diario_di_una_vagabondaSuch a great post!
  • dolorsmgUaaau com sempre enganxa desde el principi 👌
  • paquishaktiGenial!! Como los 38 anteriores y los nosecuantos siguientes ! Esperandolas impaciente. 👏🏻🔝😉😃
  • inkoherence@stones40 disculpa que haya tardado tanto en responderte. Nunca lo había visto de ese modo... Muchísimas gracias 😊
  • inkoherence@diario_di_una_vagabonda thanks!!
  • inkoherence@dolorsmg que bé veure't per aqui, Dolors! Com estàs? Perdona que hagi trigat tant en respondre. Un plaer saber de tu... Moltíssimes gràcies 😊😘
  • inkoherence@paquishakti muchísimas gracias!!! Siempre es un gustazo encontrarme con uno de tus comentarios. Es un placer que te guste 😊
  • dolorsmgHola maco, entro poc, jo vaig fent, mes animada tot i q em costa, pero es qüestió de deixar passar el temps.... i tu?? Com sempre tan creatiu i especial veig 😚
  • mavmancLove it!
  • lady_olgaaSo nice!
  • inkoherence@mavmanc thanks!
  • inkoherence@lady_olgaa thank you!
  • doragonfuraiLeerte me dan ganas de aprender 50 palabras al día, pero las horas no bastan... gracias por ser fluidez.
  • mopita242This is wonderful
  • inkoherence@mopita242 thanks!
  • istmobrewpub🍺 Increíble toma. No olvides visitar nuestra cuenta 🍻
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